Para gustos...

  • "Si me necesitas, llamame". Raymond Carver
  • "El ojo". Vladimir Nabokov
  • "Tokio blues". Haruki Murakami
  • "La conjura de los necios". John Kennedy Toole
  • "In the mood for love". Wong Kar Wai (pelicula)
  • "La espuma de los días." Boris Vian

Información y contacto

Reuniones: miércoles o los jueves de 14:30 a 15:30 en la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid. Aula 3204-B.



Para contactar manda un correo a carol_14__@hotmail.com , os contestará Carla, que es un poco arisca. No es por meterme con ella, simplemente es una palabra sonora, por tema de publicidad litetaria...


sábado, 31 de julio de 2010

Asnos estúpidos

Dejo aquí un pequeño relato de Asimov y aprovecho para decir que antes de leer Tokio Blues votamos TODOS, así que no os quejeís (cabrones! XP) y que me parece bien leer algo de Pratched (quería proponer tambien algo de ciencia ficción). Bueno, no me enrollo, disfrutad el relato:

Asnos estúpidos

Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos. Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federación Galáctica. En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados con anterioridad: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado. La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biofísicas, la falta de adaptación social se cobraban su tributo. Sin embargo, en el libro pequeño nunca se había tenido que tachar ninguno de los nombres anotados.

En aquel momento, Naron, enormemente corpulento e increíblemente anciano, levantó la vista al notar que se acercaba un mensajero.

-Naron -saludó el mensajero-. ¡Gran Señor!
-Bueno, bueno, ¿qué hay? Menos ceremonias.
-Otro grupo de organismos ha llegado a la madurez.
-Estupendo, estupendo. Hoy en día ascienden muy aprisa. Apenas pasa año sin que llegue un grupo nuevo. ¿Quiénes son?

El mensajero dio el número clave de la galaxia y las coordenadas del mundo en cuestión.

-Ah, sí -dijo Naron-, Lo conozco. -Y con buena letra cursiva anotó el dato en el primer libro, trasladando luego el nombre del planeta al segundo. Utilizaba, como de costumbre, el nombre bajo el cual era conocido el planeta por la fracción más numerosa de sus propios habitantes.

Escribió, pues: La Tierra.

-Estas criaturas nuevas -dijo luego- han establecido un récord. Ningún otro grupo ha pasado tan rápidamente de la inteligencia a la madurez. No será una equivocación, espero.
-De ningún modo, señor -respondió el mensajero.
-Han llegado al conocimiento de la energía termonuclear, ¿no es cierto?
-Sí, señor.
-Bien, ése es el requisito -Naron soltó una risita-. Sus naves sondearán pronto el espacio y se pondrán en contacto con la Federación.
-En realidad, señor -dijo el mensajero con renuencia-, los observadores nos comunican que todavía no han penetrado en el espacio.

Naron se quedó atónito.

-¿Ni poco ni mucho? ¿No tienen siquiera una estación espacial?
-Todavía no, señor.
-Pero si poseen la energía termonuclear, ¿dónde realizan las pruebas y las explosiones?
-En su propio planeta, señor.

Naron se irguió en sus seis metros de estatura y tronó:

-¿En su propio planeta?
-Si, señor.

Con gesto pausado, Naron sacó la pluma y tachó con una raya la última anotación en el libro pequeño. Era un hecho sin precedentes; pero es que Naron era muy sabio y capaz de ver lo inevitable, como nadie, en la galaxia.

-¡Asnos estúpidos! -murmuró.

lunes, 26 de julio de 2010

Peña Oroel

Y aquí estoy yo. Pero, ¿realmente estaba? La luz de mi habitación entraba de forma azulada por los vidrios plomados pues se reflejaba en la pintura de la mesilla y de las contraventanas y estás eran del color del cielo. Desde lo alto de mi palacio se veía la Peña al fondo. Peña del Oro. La habían llamado así los que alguna vez conocieron sus minas de este metal repugnante. Ahora el único oro que bañaba sus colinas era el mullido espinal de brezos que se extendían por sus faldas tentando a monjas y a excursionistas a sentarse sobre sus flores amarillas intensas. Una cruz de acero de grandes dimensiones bendecía a todo el valle desde la escarpada cima que se recortaba en el horizonte recordando a la nariz de algún cantautor flamenco.
Cuando nosotros llegamos al parking del parador, un montón de coches se encontraban mal aparcados bajo las sombras de los pinos. Nos agarramos a nuestros bordones de pastor y mirando hacia arriba, hinchamos el pecho y soltamos palabras de ánimo destinadas a nosotros mismos y al resto del orgullo que nos quedaba. Comenzamos la marcha escoltados por nuestras más leales fieras que trotaban monte arriba, yendo y viniedo, desatando su instinto y recorriendo, en el mismo tiempo, cinco veces más distancia que nosotros. Al principio no notamos mucho que estábamos subiendo. Las piernas caminaban solas sabiendo exactamente que senderos seguir y cuáles resultaban demasiado peligrosas para miembros poco entrenados. Según progresaba nuestro ascenso la vegetación a ambos lados del camino iba cambiando y aunque al principio nos rodeara un bosque de pinos y escasa hierba a sus sombras pronto nos vimos rodeados por majestuosas hayas de cuento cuyas ramas no dejaban pasar la luz. Así, sumidos en la más inmensa de las oscuridades proseguimos nuestro ascenso a tientas. Seguíamos custodiados por nuestros dos canes y eso nos protegía de cualquier mala bestia que nos saliera al paso. Dicen que los más peligrosos son los muerdeavispas pero también cuentan que puedes captar su olor antes de que te aparezcan. Así que no dejé que el miedo me corrompiera esperando a que no fuera demasiado tarde y mi sudor no me hubiera delatado ya. Eché un vistazo a mis espaldas y no alcancé a vislumbrar más que las luces tenues del restaurante del parador. Habíamos subido bastante y el cansancio comenzaba a mendigar una parada para descansar.
Comí sin hambre y sin ver lo que estaba comiendo mientras reposábamos un poco bajo lo que ¿sería un haya? De pronto me di cuenta de que hacía tiempo que no oía a mi compañero. Imposible que se hubiera quedado atrás, es mucho más fuerte y ligero que yo. Probablemente estará esperándome arriba. Pero pese al intento de tranquilizarme, un cierto nerviosismo fue creciendo en mi interior. Intenté llamarlo a gritos pero las palabras no salían de mi garganta y pronto sentí una inconmensurable angustia. Mis manos buscaron desesperadamente el camino pero no encontraron más que rocas y raíces puntiagudas que me lastimaban la piel: me había salido de la senda y ahora podía escuchar el graznar de cientos de cuervos que me miraban y que se relamían sus picos con sus ásperas lenguas.
Aterrorizada eché a andar sin rumbo hacia lo que creía la cumbre. En mi desesperado ascenso me llevé enredadas en el pelo telarañas, nidos de guriones e insectos y rezaba porque lo que me acababa de quitar del hombro de aspecto gelatinoso y resbaladizo no fuera un aspid. Caminé corriendo hasta que necesité de mis manos para seguir escalando la montaña y saltando troncos caídos. Mi cara estaba a menos de 20 cm del suelo y sentía el polvo resecando mis labios. Los ruidos de los animales me perseguían y yo no pensaba más que en seguir corriendo y alejarme. Alrededor todo se volvió más oscuro si cabe y los perros ya no ladraban. Me puse de pie totalmente desorientada y pronto la oscuridad desapareció pero no noté ninguna diferencia a parte de que mi respiración se paró.


Cuando desperté ya era de día y mi compañero desayunaba una manzana con piel sentado en la vereda. Sin saber muy bien cómo, habíamos llegado a la cima y nos encontrábamos al pie de la inmensa cruz que ahora era mucho más grande de lo que parecía desde abajo. Otros domingueros madrugadores ya volvían de su excursión e iniciaban el descenso. Me asomé al barranco. Estaba en la punta de aquella nariz de conglomerado y a mis pies todo el Alto Valle se extendía y se perdía a lo lejos donde todo lo que conocíamos perdía su nombre empezando por la niebla. Brouillard.

Pensé en lo mucho que me gustaba aquello: Jaca no tiene mar, pero tiene cumbres que coronar.

domingo, 18 de julio de 2010

Futuro, parte I

Me dijeron que resistirían, que serían los últimos en caer, y tenían razón. Ignorando las órdenes del gobierno fui a parar a los núcleos industriales y no a los búnker, donde se hacinó el resto de la civilización del planeta.

Me senté en el suelo y apoyé la espalda en una columna. Dominaba el paisaje un ciclópeo puente inconcluso con enormes pilares grises de hormigón armado, la ciudad parecía a lo lejos el esqueleto de un abominable vertebrado, con los rascacielos hendidos a modo de costillas apuntando al cielo, unas fuertes corrientes de aire iban a parar a unos profundísimos pozos que se abrían hacia las tripas de la tierra, en los que no se intuía un final... mirase por donde mirase no se veía ningún ser vivo en las yermas llanuras y las tierras baldías.
Hacía meses que no veía a ningún ser humano, el último huyó en cuanto me localizó a lo lejos en una quejumbrosa y escacharrada bicicleta. Miré hacia arriba constatando como se estaba arracimando un enjambre de nubes de color gris oscuro con matices malvas y corrí a esconderme debajo del comienzo del puente, que en su punto más alto debía llegar a los cuatrocientos metros.
La lluvia caía formando pequeñas volutas de humo en el suelo y en los edificios, la lluvia...mataba todo lo que encontraba en su camino, si la dabas tiempo claro. Las gotas iban perforándolo todo a su paso y si te disolvía el cráneo estabas perdido, bueno, muerto. La primera vez fue toda una sorpresa para mí, después de años de sequía en los que nos acostumbramos a beber el agua putrefacta de charcas infectas y a depurar nuestros orines con rudimentarios sistemas de filtros de arena y grava una mañana vislumbré unas ominosas nubes en el horizonte, de color gris con tonos malva, tardaron días en llegar hasta donde estaba y todas las mañanas me levantaba con una sonrisa en la cara, hasta que empezó a llover, con los ojos cerrados abrí la boca para besar la vida y mis labios sangraron, se abrieron llagas y mi cara se llenó de un sarpullido violáceo muy virulento, tardé unos segundos en reaccionar y huí como pude a refugiarme bajo una estructura semiderruida, la lluvia duró varias horas en las que gasté el poco agua “limpia” que me quedaba intentando mitigar la quemazón que me recorría el rostro, tuve miedo de que los párpados no me aguantaran, supe al instante que si hubiera tenido abiertos los ojos éstos se hubieran licuado y mi muerte habría sido segura. Por supuesto, nadie se tomó la molestia de avisarnos, te vas dando cuenta de que ya no hay nadie detrás del telón, nadie que se preocupe, aunque sólo sea ficticiamente, por tu seguridad, ni por nada de lo que pase por tu mente. La soledad....
Plantéatelo de esta manera, puedes ir a donde quieras, coger lo que te de la gana, y nadie estará mirando para reprobarte, no sigues ninguna ley ni a ningún hombre, ¿eso es ser libre?, porque también estás liberado de cualquier responsabilidad, no puedes amar ni odiar, vencer o perder, porque estás solo; te vences a ti mismo, o te amas a ti mismo, pero no es igual, así que al final todo se reduce a ti mismo, el único rastro de conciencia humana son los libros, así que empecé a leer, cuando no tenía que usarlos a modo de combustible. No había muchos libros, pues los chips los habían ido sustituyendo con el tiempo, leer requiere tiempo y trabajo, el trabajo de imaginarte algo grandioso, un sistema complejo y coherente partiendo de una mera descripción sesgada, y los libros que se leían se leían por gusto, un reducido grupo de bibliófilos que añoraban los viejos tiempos, y que me proporcionaron material necesario para mi mente y para mis fogatas, según los iba leyendo los iba quemando, como no voy a ninguna parte ni tengo meta alguna me puedo molestar en tener tiempo libre, dicen que un hombre sin metas es un hombre muerto, quizás lo estoy, no se, no tengo a nadie para negarlo, lo cual te hace pensar, ¿porqué demonios nos obstinamos en seguir respirando?
Cuando miro al cielo, por la noche, se ve más brillante de lo que yo recordaba, al no haber competidores directos de las estrellas estas titilan con todo su orgullo, antiguamente los marinos las usaban para orientarse, y los sabios para predecir acontecimientos futuros y trazar tu destino en sus tablas, o bien para conmemorar algún hecho heroico o legendario, eso era lo que yo había oído, en las macrociudades de los últimos tiempos casi no se veía ni el sol, y el verlas ahora, a millones de años luz refulgiendo en la oscuridad me pregunto ¿cuándo nos olvidamos de las estrellas?, ¿cuando todo el mundo se olvida de algo y ese algo queda relegado al olvido, desaparece? ¿habrá alguien que se acuerde de mí?...

lunes, 21 de junio de 2010

Relato cine negro

Seguí cojeando hasta la parada del autobús, la rodilla quejía cada vez que la utilizaba, que venía a ser una vez cada dos pasos, me estoy haciendo viejo para estas cosas, esto es nuevo para mí, antes no me pasaba, malditos niñatos, malditas nuevas generaciones de desagradecidos... esta es básicamente la recompensa por pensar en los demás antes que en ti mismo, por respetar el puñetero sentido del civismo y tener cojones a plantarle cara a un chulo que estaba golpeando a una mujer, lo que pasa es que normalmente las cosas no son lo que parecen en este mundo de locos y la mente enajenada de la mujer la hizo golpearme rastreramente por la espalda, no intuí que podía venir por detrás, con una botella que tenía grabado mi nombre desde que salió de la fábrica, y me la incrustó con verdadero odio en la nuca, un golpe así te nubla la visión y te arrebata el equilibrio, pero ya son muchos, muchos años, haciendo lo mismo, cayéndote y volviéndote a levantar, arrastrándote hasta cualquier sitio resguardado rezando para que ese navajazo no te hubiera perforado nada importante, todos mis dientes han bailado un vals más de una vez por mi boca, y la mitad de los callejones de esta ciudad están pintados con mi sangre en el suelo y en las paredes, así que ese golpe sólo me aturdió, bueno no sólo me aturdió, también me cabreó. Mucho. (16/03/08)
Gilipollas, soy un puto gilipollas, menos mal que su macho alfa todavía estaba en el suelo cuando decidí marcharme, porque empezaba entender que yo tenía todas las papeletas para acabar en urgencias, y después de la buena acción del día de esa hija de hiena no me veía enfrentándome ni al jodido Krusty el payaso, como me iba tambaleando no pude evitar chocarme de costado con un idiota trajeado que me miró condescendientemente, debía de ser algun presentador de informativos de tontodelculolandia, gruñí y no oí ninguna objeción, la ventaja de vivir en un sano estado de paranoia es que tu casa podría resistir el puto Apocalipsis, así que según llegué comprobé todos los cerrojos y me eché en la cama, la casera no dijo nada cuando me vio llegar en mi actual estado, lo cual le agradecí mentalmente desde lo más profundo de mi corazón, caso cerrado.
¡TOC TOC TOC! Abro los ojos, empieza el dolor de cabeza, la puerta no para de sonar y estoy empezando a cabrearme de nuevo, me siento como si tuviera resaca de amoniaco y lejía. ¡TOC TOC TOC! Parece que alguien quiere conocer mi lado más fotogénico, ex resacoso y con la mala ostia que sólo le reservo a mi exmujer. Agarro el pomo y tiro con fuerza. No cede. ¡Mierda! Debí de cerrar a cal y canto, el de fuera ha parado de llamar, consciente de que la bestia se ha despertado. Me pongo la bata por encima, me rasco las pelotas, me enciendo un pitillo y abro la maldita puerta.
Tiene la cara que se te quedaría si te hubieras metido un dedo por el culo y no pudieras sacarlo, una mezcla de angustia y ridiculez, va trajeado y lleva una gabardina larga y gastada en un fútil intento de parecer maduro y curtido, pero su cara tiene el color de la leche agria. Los dos sabemos lo que va a pasar, el me va a venir con una mierda de trabajo chungo de cojones, me va a alabar por mis años de entrega al “cuerpo” (ahora me hace gracia como suena, el “cuerpo”) por mis casos resueltos, me va a decir que me necesita, me va a suplicar por todas las buenas personas de este puto mundo que están jodidas, o que han sido o serán jodidas, supuestamente por mi apatía. Decido empezar con buen pie.
- Hola ¿Quién coño eres? – la voz que me sale me recuerda al sonido cuando desatasco las cañerías de plástico con un cepillo con púas de metal, como de algo arrancándose a la fuerza de algún sitio donde estuviera muy incrustado. Titubea, mira al suelo y a otros 100 putos sitios pero no a mi cara, noto que quiere romper el hielo, así que le ayudo con unas cuantas toneladas de TNT de viejo humor policial. – Si has llamado a la puerta para joderme te puedes quedar otro ratito haciendo corriente y luego la cierro con tu cabeza, si no, puedes pasar, tengo café, estate sentadito en el sillón, en el marrón, el azul es el mío, y no toques nada – asiente medianamente aliviado, como cuando llevas mucho rato intentando vomitar y cuando lo haces, aunque te manches, una sensación de quietud inunda tu espíritu. Todavía quedaba café en la cafetera, lo agüé un poco para que hubiera para los dos y lo llevé al “salón”.....

10/4/09

miércoles, 2 de junio de 2010

Las guerras de Espadarta y Efebas

Terry Pratchett
Yo pediría que el próximo libro que leamos sea uno del gran autor de fantasía Terry Pratchett. Y asi hariamos una de cal y otra de arena, con Tokio Blues, no penseis mal los que hicimos el debate. Lo digo por que estos libros, al contrario que Tokio Blues, son cómicos.
Para ayudaros a que os decidais por la opción correcta, os voy a escribir un "pequeño" fragmento de Pirómides.

....Copolímero, el mayor narrador de la historia del mundo, se echó hacia atrás, sonrió y contempló a las mentes mas eximias del mundo sentadas a la mesa.
Teppic. habia añadido otro dato a su almacén de conocimientos. "Simposio" quería decir tomar café con cuchillo y tenedor.
-Bien...-dijo Copolímero, y empezó a contar la historia de las guerras con Espadarta. -Véreis, lo que ocurrió que él se la llevó de vuelta a casa, y su padre...no me refiero al viejo rey sino al anterior, pero ya no me acuerdo de cómo se llamaba, el que se casó con una chica de Elharib, y recuerdo que era un poquito bizca... ¿Cómo demonios se llamaba? Me parece que su nombre empezaba con una P. ¿O era una L? Bueno, seguro que una de esas dos letras, y su padre tenía una isla en la bahía, Papilos creo que se llamaba... No, estoy contando una mentira, era Crimix. Bien, el rey (el otro rey, ¿eh?) reunió un ejército y ellos.. Elenor, justo, así se llamaba. Y era un poquito bizca, no lo olvidemos, pero dicen que a pesar de eso era bastante atractiva, y cuando digo que se casaron pues... en fin, supongoque no hace falta que entre en detalles, ¿verdad? Fue un poquito extraoficial, no sé si me explico... Eh... En fin, el caso es que había un caballo de madera y después de que se metieran dentro de él... ¿Os había hablado del caballo? Era un caballo, sí, estoy prácticamente seguro de que era un caballo. O quizá fuese una gallina...
¡Cómo me descuide un poco lo próximo que olvidaré será mi nombre, ja, ja!
Fue idea de... de... del que cojeaba, sí, de ése. Sí. El de la pierna coja y... ¿Os había hablado de él? Bueno, pues hubo una pelea y... no, creo que el de la pelea fue el otro. Sí. En fin, el caso es que el cerdo de madera (una idea condenadamente astuta dicho sea de paso), pues el cerdo en cuestión estaba hecho de... de... Lo tengo en la ùnta de la lengua. Un momento... De madera, claro. Pero eso ocurrió después, ¿Sabéis? ¡Ah, sí la pelea! Casi me olvidaba de la pelea, sí. Fue una pelea condenadamente buen. Todo el mundo chillando y golpeando los escudos con la espada, ya os lo podéis imaginar,y la armadura de... de...bueno, la armadura de como se llamara resplandecía como resplandece una armadura resplandeciente de buena calidad. Oh, fue una pelea realmente soberbia, sí, y los que pelearon eran el... el cojo no, el otro, el... ¡El pelirrojo! Sí, ése, ya sabéis a quien me refiero, era un tipo muy alto que ceceaba un poco. Esperad, esperad, me acabo de acordar... Era de otra isla. Ése no ¿eh?, el otro, el cojo...No quería irse y él dijo que estaba loco.
¡Pues claro que estaba loco, caramba! En fin, no sé qué opinareis vosotros, pero... ¡Una vaca de madera, nada menos! Y entonces el rey, no, ese rey no, el otro, vio al chivo y dijo: "Temo a los hombres de Efebas, especialmente cuando están lo bastante chiflados para dejar una res de madera tan condenadamente grande delante de la puerta, menuda cara dura, esos tipos se deben creer que nacimos ayer y que aún nos chupamos el dedo, prendedle fuego y no se hable más del asunto." Y, naturalmente, el como-se-llame ya había entrado por la puerta de atrás después pasaron toda la ciudad a cuchillo y se acabó el reírse claro. ¿Os he dicho que bizqueaba? Decían que era guapa, pero ya se sabe que sobre gustos... Sí, sí. En fin, así es como ocurrió. Bien... Nturalmente como-se-llame (creo que se llamaba Melícano, y cojeaba), pues Melícano quería volver a casa, es comprensible ¿no?, recordad que llevaban años allí y cada día que pasaba, era un día más viejo y, francamente, ya estaba harto, y por eso dijo que había tenido aquel sueño en el que vio al no sé qué de madera. Sí, sí... No, miento. El que tenía el problema con la rodilla era Hermoseus. Oh, sí, fue una pelea de lo mejorcito que se ha visto, podés creerme.
Copolímero se quedó callado y contempló la mesa. Parecía muy satisfecho de sí mismo.
- Fue una pelea condenadamente buena, sí señor, ya lo creo...- murmuró.
Y se quedó dormido con una leve sonrisa en los labios.
Teppic se percató de que tenía la boca abierta y la cerró. Unos cuantos comensales se estaban limpiando las lágrimas.
-Magia -dijo Xeno-. Pura magia... Cada palabra es como una borla en el dosel del Tiempo.
-Lo más increible es la forma en que recuerda hasta los detalles más insignificantes -murmuró Ídem-.Qué memoria, qué retentiva, qué precisión.........

Confío que no me halla comido nada, Si no, ¡Os leeis Pirómides y a zurrir!
Si alguien es capaz de contarme lo que pasó en las guerras con Espadarta le invito a un caña
Disfrutadlo:
Paramezium

lunes, 31 de mayo de 2010

El festín

Reservé ocho sillas en el famoso bufete “frustración y fracaso”, todas para mí, me iba a dar un atracón con todos los sentimientos que me llevaban molestando desde aquello; la concha de tortuga que me protegía se estaba agrietando por el desgaste del tiempo, que en estos casos como todo el mundo sabe es una factor a tener en cuenta. Mi intención era tragármelos de una sentada todos ellos y reconvertirlos en algo útil porque mi vida se desmoronaba, como un edificio de la época colonial, antaño símbolo del poder varonil en tierras ignotas y ahora una carcasa comida por vegetación putrefacta y lóbrega; me estaba vaciando poco a poco del mundo exterior para ir a vivir a un lamentable estado de conciencia más parecido a un purgatorio autoinfligido que a los sueños que habitualmente moran en las seseras de los hombres, entré con arrojo y recibí dignamente un escupitajo del camarero, no iba a marcharme sin probar el menú, que yo mismo había guisado a fuego lento en una marmita oscura que rezumaba corrupción.
Empecé con un sanguinolento filete sazonado con envidia, que nada más comenzar se me atragantó, tenía unos nervios que no se desharían ni aplicando un taladro, los dientes resbalaban intentando cortarlos y rechinaban al chocar entre ellos, se fue creando una bola que estuvo a punto de hacerme vomitar así que tuve que escupirlo, tenía el regusto amargo de la sangre coagulada en la boca, grumos marrones me resbalaron por las comisuras y acabaron manchando el blanco mantel. Asqueado hasta límites insospechados cogí un vaso y le eché agua procedente de los mismísimos manantiales de “odio”, sabía terriblemente a azufre y hedía peor que el cadáver de un abogado, según me acerqué el vaso a la boca me entraron arcadas y cuando mis labios entraron en contacto con el agua se abrasaron, pues el agua estaba hirviendo, los ponzoñosos vapores hicieron el resto y me puse a toser pensando que se me debían de estar saliendo cuajarones de pulmón y recé por mis pobres alveolos reventados.
Miré hacia los espaguetis y se me ocurrió que nada peor que el filete y el agua podía ser aquello, los espaguetis; había más espaguetis que cualquier otra comida, espaguetis “a los celos”, una mezcla caustica, no me deje engañar por su sabrosa apariencia que tan malas jugadas me había gastado anteriormente, los olisqueé y los probé chupándome el dedo después de haberlo impregnado en la salsa...nada, absolutamente nada, incluso estaban buenos, decidido a poder por fín probar bocado me metí una buena cantidad entre pecho y espalda de unos espaguetis largos y gruesos como lombrices, todo salía a pedir de boca, y cuando me atrevía a vislumbrar que otra sorpresa me habría reservado el chef noté cómo los espaguetis tocaban fondo en mi estomago, entonces empezó. Todo el recorrido entre mis intestinos y el esófago se convulsionó, formando una enredada madeja de nudos, si vomitaba me iba a quedar sin tripas, me caí al suelo resollando por el dolor, los celos son así, te desarman y luego te engullen con la fuerza de un agujero negro, pero desde dentro, además tienen unos cuantos efectos secundarios que no vienen en ningún prospecto sobre el amor: impotencia, frustración, odio, a ti mismo principalmente y otros muchos no menos inolvidables y destructivos; acabé gimoteando y babeándome sin fuerzas siquiera para pedirle a alguien que pusiera fín a mi desgraciada existencia, la garganta desollada por el esfuerzo seguía debatiéndose por que los espaguetis atoraban mis conductos, me estaba ahogando...sólo después de desmayarme, de esto me di cuenta cuando me desperté, pude ver la masa informe y hematocroma que era el resultado de la mezcla de los ahora, jodidos, espaguetis y mis últimos vestigios de una alimentación normal para el resto de mi vida...¿cómo coño llegue a parar aquí? ¿es esto todo resultado de mis malas obras o he estado engañándome demasiado tiempo? Joder...es que..esto no era así, ESTO NO ERA ASÍ, el amor solía ser algo por lo que dar hasta tu último aliento, una estufa permanentemente encendida en tu caja torácica, un seguro de por vida contra el desánimo y la falta de metas y ganas de vivir, ahora me acosa la insustancialidad, la insulsidad, los remordimientos se esconden entre las sombras que proyecta mi cuerpo. El sol no calienta, quema. El frío no alivia, corta. El amor no resucita, mata. Yazco agonizante, vuelvo al polvo, deseando no haber salido nunca de él, no sé quien cojones se creyó con derecho a torturarme con la vida, el desengaño definitivo, no nacemos para sufrir, nacemos para morir, de tristeza y soledad.
06/02/08

La realidad consensuada:

Después de haber visto el documental “what the bleep do we know?” en el que teorizan que los indios sudamericanos no pudieron ver los barcos de los consquistadores ya que no eran capaces de imaginárselos y que solamente los chamanes, hombres sabios de gran poder entrenados mentalmente para percibir anormálmente su entorno y que creen en la existencia de otros mundos entre ellos el espiritual, les hubieran abierto los ojos a tal hecho. Esto es discutible, pero está demostrado que el cerebro no distingue entre ver una manzana real y un recuerdo de manzana, los dos sucesos se sitúan en la misma zona cerebral y provocan las mismas sinapsis, lo que quiere decir que en gran parte cada uno de nosotros ve la misma manzana de manera diferente, filtrada por el recuerdo de manzana que tenemos, todo esto se funde en la manzana que vemos. Si esto lo extrapolamos al mundo tal cual lo conocemos una parte de la realidad es creada por nosotros como receptores de ella tanto como por la realidad “verdadera” que hay detrás de lo que vemos, literalmente digo que podemos forzar la realidad para que encaje con nuestros deseos, si podemos conseguir que el resto la perciban como nosotros, esto es magia, hoy en día los ilusionistas trabajan con esta idea, pero inconscientemente ocurre a nuestro alrededor todos los días…nuestro cerebro interpreta la realidad de la manera más conveniente con la información que posee, y cuando le falta información se la inventa. ¿Cuántas veces por la noche nos ha engañado una solitaria bolsa moviéndose por el viento? Aunque pueda parecer que por la noche una bolsa revoloteando realmente pueda parecer un perro…bueno no suena muy convincente. La memoria no se salva de ninguna manera, los hechos con el tiempo se van difuminando y se olvidan los detalles, si los desconocemos, nos los inventamos, cogemos prestados recuerdos a la memoria, o mejor dicho lo hace ella misma y los coloca en los agujeros; incluso en los casos más extremos teje una historia coherente para explicar sucesos que no tienen explicación, en un estudio en el que se le enseñaba a los sujetos fotos suyas amañadas con cosas que jamás habían llegado a hacer, como viajar en globo, una buena parte de ellos ante la insistencia del entrevistador y la evidencia de la foto empezaron a recordar un maravilloso viaje en globo...

La idea es averiguar de alguna manera, o teorizar al respecto, acerca de la influencia de esa realidad puesta sobre y por nosotros en nuestras mentes, como ejemplo, quizás un poco simple y banal se me ocurrió pensar en la influencia que podrían haber tenido en su época las películas de John Wayne en determinado público, la forma en la que se desarrollaban los acontecimientos, las peleas, los romances etc pudieran haber creado una especie de conocimiento inconsciente, aun sabiendo a ciencia cierta que son películas, una forma de ver las cosas y de esperar que se desarrollen tales cosas. Según mi teoría la gente de aquella época se pelearía instintivamente como lo harían en las películas del oeste, ligarían como James Dean etc, se puede pensar que como son modelos la gente los sigue porque quieren llegar a ser como ellos, al menos en el rebelde caso de James Dean, pero no se hasta que punto se retrata a la sociedad en las películas por ejemplo o es la sociedad la que se adapta a ellas, si crean modelos o reflejan modelos.

Otro de los ejemplos que me impactó fue el verme hace poco la pentalogía del planeta de los simios, la de los años 70 con Charlton Heston, hay una escena en la 3ª creo que es en la que los simios inteligentes son encerrados como simios normales, pues la gente si no demostraban lo contrario no lo percibían, el caso es que es totalmente irreal que unos señores disfrazadas se hagan pasar por simios en ningún caso con esos trajes tan poco aparentes, pero al cabo de un rato de ver la película vas dejando de notar la diferencia. Cuando ves en las primeras películas de Star Trek o en las de Godzilla o King Kong que aparece algún monstruo o similar, (cuento también a King Kong y a Godzilla) que visto ahora nos parece totalmente inverosímil o las películas de terror de la época que ahora nos dan risa se me ocurre que en su momento la realidad representada por la televisión, por muy pocos efectos especiales que tuviera era vista como real, quiero decir, si en un momento dado a un gracioso se le ocurriera gastar una broma construyendo un enorme robot haciéndolo pasar por King Kong la gente ¿no se lo hubieran creído? ¿podría ser tal el efecto de crear una realidad, aunque paralela, con tanto poder cómo para sustituir a la realidad vivida como para llegar a engañarnos?.

Por eso para mí el papel de los visionarios es fundamental, quien sabe si hubiéramos llegado a la Luna sin Verne, con el que pudimos pensar en llegar a ello y tantos otros, que nos permiten ver día tras día las naves de los conquistadores, porque la herramienta más poderosa que posee el hombre, su raciocinio, le construye unas barreras acordes con su poder, nos hace inventarnos el mundo segundo tras segundo, y no percibir lo que no somos capaces de imaginar, quizás hayamos acabado con los ángeles.
11/03/10